De visita en Salta, el historiador Felipe Pigna conversó en exclusiva con El Tribuno y sostuvo que el reconocimiento nacional a Güemes demoró por el centralismo porteño y los prejuicios que pesaron sobre su identificación con los gauchos. También destacó su condición de gobernador, su respaldo al proyecto de monarquía incaica de Manuel Belgrano y su firme defensa del norte argentino.
Durante la entrevista en el stand de la empresa Aconcagua en Argentina Mining, Pigna reivindicó además la historia y la identidad cultural de las provincias, analizó la vigencia del reclamo por la soberanía de Malvinas y recordó el impacto que tuvo la bandera de las islas durante el Mundial. Finalmente, habló de su vínculo con Salta, una provincia a la que visitó cerca de veinte veces y que, afirmó, hizo un aporte fundamental a la historia y la cultura argentinas.
¿Cuál fue el papel de Martín Miguel de Güemes en la historia argentina y cuál fue su importancia?
Bueno, un papel central, absolutamente, en la historia argentina. San Martín decía: «Sin Güemes no hay cruce». Si no fuera por el aguante de Güemes, que frenó junto al pueblo salteño, junto a su hermana Macacha, nueve invasiones españolas, hubiera sido muy difícil la concreción del cruce. Así que yo creo que es un personaje fundamental, un hombre que fue clave para el Congreso de Tucumán, que está custodiando la frontera para que se pudiera realizar el Congreso.

Un hombre que apoya el proyecto de Belgrano de monarquía incaica. Un gran gobernador, muy querido por su pueblo, al que llamaban «el padre de los pobres». Así que, bueno, un personaje de dimensión nacional que afortunadamente tiene su día, tiene su 17 de junio, feriado nacional. Cosa que se tardó muchísimo en que se aprobara, pero afortunadamente ya está.
¿Por qué se tardó tanto en reconocerlo como héroe nacional, a pesar de su papel preponderante en la Independencia?
Yo creo que por una mirada muy porteña, muy centrada en Buenos Aires. Inclusive, en 1907, cuando se creó el Panteón Nacional para las escuelas, hubo quien dijo: «No, no, no puede ser prócer porque es gaucho».
Así que hubo que vencer muchas resistencias, muchos prejuicios, para hacer justicia finalmente con uno de los más grandes héroes que tuvo nuestra Independencia.
¿Qué significaba ser gaucho en aquella época y por qué esa condición pesó sobre Güemes?
Bueno, para los que escribían la historia tenía que ser un abogado o un militar de carrera. Cosa que él era, él era un militar de carrera, además. Pero bueno, como él tenía ese contacto permanente con el gauchaje, se identificaba con los gauchos.
Se hablaba de los gauchos de Güemes y él mismo se sentía como un gaucho. Parecía que eso era algo malo para las clases dominantes de aquel entonces.
Y yo creo que, bueno, afortunadamente lo que hemos logrado es vencer esa resistencia y hacer justicia ya hace 10 años, que es feriado nacional el 17 de junio.
¿Qué pensás del llamado «Salón de los Próceres del Interior» que impulsó el Gobierno nacional?
Bueno, yo creo que los próceres, no me gusta la palabra «interior», ¿no? Creo que son las provincias, no hay un interior, el país es uno solo. Pero me parece que está bueno que la gente sepa que la Patria se ha escrito en todos lados y que de todos lados tenemos personajes valiosísimos para rescatar.
¿Qué héroes de Salta considerás que todavía no fueron suficientemente valorizados por la historia argentina?
Bueno, yo escribí un libro de Güemes que me parecía que era un acto de justicia que la gente pusiera en valor a esta persona tan fundamental, ¿no?
Creo que no tengo duda de que está entre las cuatro o cinco primeras personas fundamentales a las que le debemos, por ejemplo, que el país no termine en Córdoba, ¿no?
Porque si hubiera sido por Rivadavia decía que bajen, que bajen, que bajen y que abandonen el norte, ¿no? Y ahí se pone firme. La Argentina es lo que es.
La causa Malvinas sigue muy presente. ¿Qué análisis hacés de lo que ocurrió recientemente y de lo que pasó durante el Mundial?
Bueno, con respecto a lo que pasó en el Mundial, me parece que son esas cosas maravillosas que tiene nuestro pueblo, inesperadas, que tuvo repercusiones que nadie le pudo prever, ¿no?
Porque algunos pensaron que era un simbolito, una cosita, pero vos fijate la importancia política e histórica que tuvo ese trapo, esa bandera de Malvinas que dejó descolocados a muchos, que le frenó al Gobierno una ley de tierras que era vergonzosa.
Y bueno, ahora no sé, esto que acaba de pasar es insólito, va a contrasentido a todo lo que venía ocurriendo. Habrá que esperar si se concreta (el anuncio de Milei), si es verdad. Todo eso es muy rápido para opinar sobre que un presidente habla de Malvinas. Siempre está bien. El tema es que cumpla con su palabra, ¿no? Esa es la cuestión.
Más allá de lo político, ¿qué significa históricamente la causa Malvinas para la Argentina?
Bueno, es una de las causas más importantes que tiene nuestro país porque habla de la integridad de un país que tiene una provincia usurpada, una parte importante de una provincia: la provincia de Tierra del Fuego, Islas del Atlántico Sur.
Está usurpada desde hace casi 200 años y es una causa que me parece que es una de las pocas causas que une a todos los argentinos, ¿no? Como tiene que ser.
¿Cómo debería ser, entonces, el reclamo argentino por la soberanía de Malvinas?
Bueno, tiene que ser fuerte, efectivo, sin dudas, sin titubeos, como fue durante mucho tiempo, y tiene que ser así en los fueros internacionales. Obviamente por la vía diplomática. Nadie está hablando de guerra ni nada que se le parezca.
Pero si te aparece una empresa que viene a explotar tu petróleo, bueno, habría que revisar mucho tiempo antes los recursos, los que nos vinieron robando desde hace 40 años.
Pero bueno, me parece muy bien que se actúe, como tiene que ser, con la justicia, aquellos que están depredando un patrimonio que es nuestro, que es el petróleo, recursos pesqueros de nuestras islas.
El partido de Argentina contra Inglaterra volvió a poner a Malvinas en el centro de la escena. ¿Cómo lo viviste?
Fijate que yo creo que la mayoría de los argentinos sentimos que el Mundial terminaba ganándole a Inglaterra. No hacía falta nada más. Y los jugadores lo dieron tanto que quedaron rotos para el último partido, pero porque lo más importante era ganar a Inglaterra.
Y aquellos que decían ridículamente: «Es un partido más, es solo un partido». No, no es solo un partido. Es un partido que tiene mucha connotación, que además los propios ingleses se la dieron.
La prensa inglesa también hablaba del partido con Argentina y las Malvinas.
Yo creo que fue extraordinario lo que pasó. El famoso trapito que, como dice Alejandro, son las cosas que hace el pueblo, que nadie puede prever y que nadie tomó la dimensión en ese momento de lo que iba a significar ese trapito como repercusión política a nivel mundial.
Porque hizo que un diario inglés como The Guardian diga que hay que volver a discutir el tema Malvinas.
¿Qué te lleva a volver siempre a Salta y qué representa para vos la provincia desde lo cultural?
Bueno, vengo siempre a Salta. No sé, debe ser la vez número 20 que vengo. Me encanta Salta. Mañana presento un libro. La verdad es que para mí es un placer venir acá. Tengo muchos amigos y, aparte, no solamente por lo que tiene que ver con Güemes, con toda la historia. Salta es una provincia que nos ha dado a Cuchi y Leguizamón, a Castilla, a los Dávalos, gran parte de nuestro folclore, a Eduardo Falú.
Hay una identidad muy fuerte acá que la Argentina siempre deberá reconocer, el resto del país, a esta provincia tan maravillosa.

