A las 2 de la madrugada, en medio del frío de los Valles Calchaquíes, los peregrinos de Cachi emprendieron la marcha rumbo a la ciudad de Salta para participar de la celebración del Milagro. Con abrigo, rosarios en las manos y la esperanza puesta en el camino, los devotos iniciaron una de las peregrinaciones más tradicionales y convocantes de la provincia.
Al grupo local se sumaron fieles llegados desde Salta Capital, Córdoba, Buenos Aires y otras provincias, quienes viajaron hasta Cachi para ser parte de esta experiencia de fe que se renueva cada septiembre y que tiene como destino la Catedral Basílica, donde esperan reencontrarse con las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro.
Antes de la partida, el cura párroco de Cachi compartió un mensaje con los peregrinos y destacó el valor del acompañamiento durante el recorrido. “Al Milagro se llega más rápido cuando uno se detiene a asistir a un hermano cansado o necesitado. El milagro es ser hermanos, hijos de Dios”, expresó.
La caminata comenzó con rezos y cantos que ayudaron a sobrellevar las bajas temperaturas de la madrugada. Cada paso representa para los peregrinos una muestra de agradecimiento, una promesa cumplida y la renovación del pacto de fe que une a miles de salteños con sus santos protectores.

