Salta

Industriales ven una oportunidad histórica, pero reclaman previsibilidad e inversión

Salta y la Argentina tienen por delante una oportunidad de crecimiento vinculada a sus recursos naturales, la minería, la energía y la agroindustria. Pero convertir ese potencial en inversión, producción y empleo dependerá de que el país logre resolver problemas históricos de previsibilidad, infraestructura y financiamiento.

Ese fue uno de los principales consensos que dejaron este martes Martín Ramírez, CEO de La Moraleja SA, y Juan Sörös, presidente de Seaboard Energías Renovables y Alimentos, durante el panel que compartieron en el encuentro «Hablemos de lo que viene», realizado en el marco de la Semana de la Industria.

«Argentina tiene un potencial enorme. Tenemos la gente, tenemos los recursos, tenemos mucho para crecer y desarrollar», sostuvo Sörös en el cierre de la conversación moderada por Lucas Dapena, doctor en Economía y decano de la Facultad de Economía y Administración de la UCASAL

Ramírez expresó una visión similar y planteó que el desafío será dejar atrás la lógica de la urgencia. «La Argentina tiene todo para crecer. La Argentina tiene absolutamente todo para ser un país grande», afirmó.

Para Ramírez, la propia actividad agroindustrial obliga a pensar más allá de los ciclos políticos y económicos inmediatos. «Cuando uno planta, pone una plantita de limón en el suelo, tiene que empezar para los próximos 30 años. Así que hoy estoy plantando naranjas, debo pensar que van a pasar tres o seis gobiernos», señaló.

Desde esa perspectiva, consideró que el país atraviesa más que una simple transición. «Yo no creo solamente en la transición, sino en la transformación. Yo creo que es un momento en el cual tenemos que pensar en la transformación», afirmó.

«Cuando uno planta, pone una plantita de limón, tiene que empezar para los próximos 30 años», dijo Martín Ramírez.

El empresario citrícola ubicó entre las principales oportunidades para el país el desarrollo de la minería, la energía y la agroindustria. En ese escenario, destacó especialmente la posición del Norte argentino y de Salta. «La mayoría de ese proceso ocurre desde Córdoba hacia el norte. Entonces, yo por lo menos estoy viendo una Argentina realmente federal en ese sentido, y grandes oportunidades para toda la Argentina», sostuvo.

Sörös coincidió en que las oportunidades existen, particularmente en Salta, pero remarcó que la discusión debe centrarse en las condiciones necesarias para que las empresas puedan asumir inversiones de largo plazo. «La transformación sin inversión queda en el discurso», advirtió.

Para el presidente de Seaboard, hay condiciones que resultan centrales para que una empresa decida invertir en el país. «Para mí hay un primer nivel que tiene que ver con seguridad jurídica, carga tributaria razonable y libre disponibilidad de fondos propios. Eso para mí está en un nivel jerárquico más importante para inversiones de largo plazo», enumeró.

A esos factores sumó la infraestructura, el costo financiero y la estabilidad de las variables macroeconómicas. «Si tuviéramos un poco de claridad en esos tres ejes últimos que te menciono, uno podría ver mucho más claramente el horizonte del próximo año», afirmó. Ramírez coincidió y puso el foco en problemas concretos que enfrentan las industrias del Norte. Entre ellos mencionó la infraestructura energética y el abastecimiento de gas.

«Argentina tiene un potencial enorme. Tenemos la gente, los recursos. hay mucho para crecer», dijo Juan Sörös.

El empresario recordó las dificultades que atravesó este año el sector por problemas en el suministro. «Hablamos que sobra gas en Argentina, pero el Norte tuvo muy poco gas. Tuvimos que parar las fábricas», señaló. Para Ramírez, el acceso al financiamiento también debe formar parte de la discusión. «Necesitamos acceso al crédito», dijo, y sostuvo que la transformación productiva requiere condiciones para financiar inversiones.

Ambos empresarios se refirieron también a la relación con los accionistas y a las dificultades que genera la incertidumbre argentina. Sörös explicó que Seaboard forma parte de un grupo multinacional que conoce el riesgo de operar en el país y recordó que desde la adquisición de Tabacal, en 1996, el grupo invirtió más de US$400 millones. Sin embargo, señaló que la incertidumbre condiciona el tipo de proyectos que pueden aprobarse.

«Normalmente responden a inversiones con un payback relativamente rápido. Justamente la incertidumbre hace que el horizonte tenga que ser mucho más cercano», explicó. «Lamentablemente tenemos que elegir, por lo general, inversiones que tengan un repago bastante acelerado», agregó.

Para Ramírez, en cambio, el desafío también pasa por modificar la forma en que los propios argentinos proyectan el futuro. «Los americanos como los europeos siempre tienen una visión de largo plazo. El tema es que nosotros los argentinos siempre tenemos una visión de corto plazo», afirmó. Y planteó: «El desafío de Argentina es que tenemos que, una vez, empezar los argentinos a mirar a largo plazo».

Tecnología e IA

La inteligencia artificial fue otro de los temas que concentró el intercambio. Ambos empresarios coincidieron en que tendrá un impacto profundo sobre las compañías, aunque advirtieron que su incorporación debe hacerse con planificación y sin perder de vista la responsabilidad humana en la toma de decisiones.

Sörös explicó que Seaboard ya trabaja con inteligencia artificial incorporada a algunos sistemas productivos y agrícolas. Entre otros ejemplos, mencionó tecnologías que permiten a las máquinas utilizar referencias satelitales y automatizar determinados procesos. «El gran tema de la gobernanza de datos» será, según planteó, garantizar la confiabilidad de la información sobre la que se apoyarán las decisiones.

Ramírez definió a la inteligencia artificial como «algo apasionante», aunque sostuvo que las empresas deben ser cautelosas. «Nos va a dar una potencialidad como nunca hemos visto. Yo creo que es lo más disruptivo que estamos viendo en los últimos años», afirmó.

Pero marcó un límite claro: «Da una potencia en el análisis. Pero después la toma de decisiones tiene que ser nuestra». La preocupación, explicó, pasa por establecer reglas sobre qué herramientas se utilizan, quién puede utilizarlas y qué información de la compañía puede ser incorporada a esos sistemas. «Yo creo que las empresas van a tener que armar un protocolo de utilización de inteligencia artificial», señaló.

Más adelante, ambos volvieron sobre la necesidad de encontrar un equilibrio. Sörös resumió el dilema de las compañías frente a esta tecnología: «Existe el riesgo de perder competitividad si uno no se sube al barco de la inteligencia artificial; existe el riesgo de subirse con urgencia sin saber a dónde vamos. Entonces, encontrar el delicado balance entre los dos».

Planificar

Al ser consultados sobre la elaboración de los presupuestos para 2027, ambos coincidieron en que las empresas no pueden dejar de planificar, aun cuando el escenario económico presente incertidumbres.

Ramírez explicó que La Moraleja es una empresa agroexportadora y que su actividad obliga a proyectar. «Yo tengo que planificar pase lo que pase. Y el presupuesto se hace pase lo que pase», sostuvo.

La empresa, dijo, trabaja en la tecnificación de sus procesos y en la búsqueda de nuevos mercados. Entre ellos mencionó Asia, donde La Moraleja comenzó a desarrollar oportunidades para sus productos. «Hoy tenemos la oportunidad de ir al mundo. Hoy tenemos la posibilidad de hacer mucho en producción», afirmó.

Sörös señaló que Seaboard ya tiene inversiones decididas que continuará desarrollando más allá de las vicisitudes del próximo año. Mencionó, entre otras, la electrificación de su molino principal y la inversión en trigo tecnificado. Para enfrentar la incertidumbre, explicó que trabajan con distintos escenarios.

«Nosotros normalmente lo que hacemos son tres escenarios posibles, o digamos un escenario que consideramos el más razonable, sensibilizado por un par de escenarios más, un poco más optimistas, un poco más pesimistas», indicó.

Reconoció, además, que el próximo año electoral puede incorporar volatilidad al escenario macroeconómico. «Eso le llega a una dosis más de adrenalina en los presupuestos», ironizó.

Lo que buscan en los jóvenes

En el tramo final, una de las preguntas del público apuntó al perfil que las empresas buscan entre quienes aspiran a incorporarse al mundo laboral. Soros puso el acento en las capacidades personales.

«El conocimiento es importante, pero más importante que el conocimiento son las actitudes y el entusiasmo y las ganas de desarrollarse y crecer dentro de la organización», afirmó.

Prensa NotiNOA

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