La inmensidad de la Puna salteña vuelve a ser escenario de una de las expresiones de fe más profundas del Milagro. Desde distintos puntos de la altura comenzaron a reunirse los peregrinos que forman parte de esta tradicional columna de caminantes: hombres, mujeres, familias, jóvenes y trabajadores mineros que llegaron desde Mina Patito, Tincalayu, Tolar Grande, San Antonio de los Cobres y otras comunidades de la zona para compartir el camino hacia la Catedral de Salta.
Ayer, con las mochilas listas, los abrigos preparados y la emoción a flor de piel, los peregrinos de la Puna se pusieron en marcha hacia el encuentro con el Señor y la Virgen del Milagro. Cada paso estará acompañado por una intención distinta, pero con un mismo sentimiento: renovar la fe y llegar juntos a la celebración del 15 de septiembre.
El equipo periodístico de El Tribuno acompañó esta experiencia desde el lugar, con la cobertura de la periodista Cristal Pardo, el fotógrafo Javier Rueda y el camarógrafo Federico Medina, registrando las historias de quienes transforman el esfuerzo del camino en una manifestación de fe.
La Puna impone sus propias condiciones: el frío intenso, el viento, las largas distancias y los caminos que exigen resistencia física. Sin embargo, para quienes caminan, cada dificultad forma parte de la entrega y del compromiso asumido con la fe. Monseñor Germán Carmona, llegado desde Rosario junto a un grupo de peregrinos, vive por primera vez esta experiencia en la Puna. Destacó la particularidad de este camino, diferente a la celebración que tradicionalmente se vive en la ciudad de Salta.

