La inmensidad de los cerros salteños volvió a ser escenario de una de las expresiones de fe más significativas del tiempo del Milagro. Desde las primeras horas del día, los peregrinos mineros comenzaron una nueva jornada de camino atravesando la Puna, acompañados por un paisaje imponente y el frío característico de la región.
Con abrigos, mochilas y la mirada puesta en la llegada a la Catedral Basílica de Salta, los hermanos avanzan paso a paso en una travesía que combina sacrificio, oración y compañerismo. Las bajas temperaturas no detienen la marcha de quienes año tras año renuevan su compromiso de fe.
La peregrinación minera forma parte del movimiento de miles de salteños y devotos que recorren distintos puntos de la provincia para participar de la celebración del Señor y la Virgen del Milagro.
En cada tramo del recorrido, los peregrinos enfrentan las exigencias del terreno, la altura y el clima de la Puna, pero continúan unidos por la devoción y la esperanza de llegar al encuentro con las imágenes del Milagro en Salta.

