«Hay que seguir secuencias, pronósticos y estar siempre alertas, pero el trimestral no dice que habrá más lluvias y tormentas en Salta». Edgardo Escobar es precavido cada vez que es convocado para hablar del tiempo. Pero sobre todo es muy respetuoso del trabajo profesional del Servicio Meteorológico Nacional y en sus informes se apoya diariamente.
Por esta razón, y por otras más, no abona la idea de que el fenómeno de El Niño vaya a sentirse con mucha fuerza en Salta, y es un poco escéptico a que llueva abundantemente en los próximos meses en el Valle de Lerma. Sin embargo, tampoco lo descarta categóricamente.
1. El Niño no significa solo lluvias extraordinarias
Escobar, que se dedica a la meteorología desde 1993, aclaró que la presencia del fenómeno no implica que Salta vaya a registrar precipitaciones por encima de los valores habituales. Por el contrario, recordó que los antecedentes no muestran una relación directa entre El Niño y un aumento marcado de las lluvias en la provincia.
«Estadísticamente cada vez que tuvimos El Niño, tuvimos lluvias en valores normales o por debajo de lo normal, pero esto no quita que vayamos a tener tormentas, granizo o fenómenos extremos», explicó.

En ese sentido, remarcó que el pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional prevé precipitaciones dentro de los parámetros normales para la región y que, para la Puna, continúa esperándose una estación seca.
2. Qué dice el pronóstico oficial para Salta
El especialista insistió en que el análisis debe basarse en los informes oficiales y no en interpretaciones alarmistas. Los valores de la media de precipitaciones, de los últimos 30 años en la ciudad de Salta, son de 2,3 milímetros en agosto, 5,7 milímetros en septiembre y 23,9 milímetros en octubre, cifras que corresponden a condiciones normales para esta época del año.
«El pronóstico trimestral (agosto, septiembre y octubre) dice que se prevén precipitaciones normales y para la Puna estación seca», reiteró.

3. En que zonas del país lloverá más.
Las provincias que sentirán con mayor rigor los efectos de El Ñiño serán Misiones, Corrientes, Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y la provincia de Buenos Aires. En estas zonas se prevén tormentas abundantes para la primavera y el verano. En este escenario, Escobar coincidió con sus colegas Cindy Fernández, meteoróloga de Meteored, y con Marcelo Madelón, pronosticador del aeropuerto de Córdoba, ya que ambos dieron el mismo panorama en medios nacionales.
“El Niño no afecta a todo el país por igual, sino que sobre todo en el litoral y el noreste la señal es mucho más clara, con temporadas más lluviosas y más cantidad de eventos de tormentas fuertes”, afirmó Fernández.
4. Hay otros factores que influyen en el tiempo
Para Escobar, uno de los errores más comunes es atribuir todo el comportamiento del clima a El Niño o a La Niña. Recordó que septiembre y octubre suelen ser meses secos en Salta independientemente de la fase del Pacífico, y que existen otras oscilaciones atmosféricas que modifican el tiempo de manera permanente.
«Septiembre y octubre son normalmente meses secos, con El Niño, con La Niña o con etapa neutra, pero pueden actuar otras oscilaciones que no se pueden pronosticar con tanta anticipación. El pronosticador tiene que trabajar día a día con otras oscilaciones, como la del Módulo Anular Austral (SAM), del dipolo del océano Índico o la Madden-Julian», enumeró.

Por esa razón, subrayó que las tormentas severas pueden producirse en cualquier época del año, como ocurrió en eventos históricos que afectaron seriamente a la ciudad de Salta. «No hay un manual que te diga exactamente lo que puede pasar», resumió.
5. La importancia de la alerta temprana y de la planificación
El especialista destacó que la provincia cuenta hoy con mejores herramientas para el seguimiento de tormentas gracias al radar meteorológico inaugurado recientemente en Las Lajitas, que permite monitorear un amplio sector del territorio provincial.
Ese radar tiene cobertura sobre Cachi, Orán, la ciudad de Salta, Metán y Rivadavia, entre otras zonas, y posibilita estimar con hasta dos horas de anticipación el desarrollo de tormentas intensas y emitir alertas tempranas.

Para Escobar, la clave no es generar temor sino prepararse. «Hay que seguir secuencias, pronósticos y estar siempre alertas, pero el trimestral no lo dice, no está en ningún lado», insistió.
Y concluyó con un mensaje dirigido tanto a la población como a los organismos públicos: «Está bueno que se trabaje, que estén atentos los organismos. Hay que tener un plan A, un plan B o un plan C, por si hay mucha agua, poca o normal, pero no hay que asustar a la gente. Más allá de que tengamos Niño, Niña o etapa neutra, podemos tener tormentas severas o granizo».
Cómo surge El Niño
Escobar también explicó el mecanismo que origina este fenómeno climático global. Señaló que El Niño ocurre cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial se vuelven más cálidas de lo habitual debido a un cambio en el comportamiento de los vientos.

«El Niño ocurre porque el agua del Pacífico se vuelve cálida. Esto se debe a que los vientos alisios, que soplan del sudeste, pierden fuerza y no le dan el movimiento necesario al anticiclón del Pacífico. Al no tener ese movimiento antihorario, no permite arrastrar las aguas frías del sur, que son las corrientes de Humboldt. En consecuencia ganan los vientos del oeste y arrastran aguas cálidas desde la zona de Indonesia», detalló. El nombre viene de los pescadores de Perú que notaban estas aguas cálidas cerca de la fecha de nacimiento del Ñiño Jesús.

