Salta

Juan Sörös: «El RIGI para inversiones intermedias sería una herramienta excepcional»

Seaboard es una de las principales industrias y fuentes de empleo privado de Salta. Juan Sörös, presidente y CEO de Seaboard Energías Renovables y Alimentos, lleva 11 años en la compañía, donde comenzó como director financiero y vicepresidente. Es contador público y antes desarrolló su carrera en empresas multinacionales vinculadas al negocio de commodities, entre ellas Cofco.

Sörös destacó las oportunidades que ofrece la Argentina para atraer inversiones y valoró herramientas como el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aunque planteó que hace falta un esquema similar para proyectos de entre US$10 millones y US$200 millones. También señaló a la presión tributaria y al costo financiero como dos de los principales obstáculos para mejorar la competitividad de la industria.

De cara a su participación en el panel «Los desafíos de la industria en el nuevo contexto económico», el ciclo de charlas de Hablemos de lo que Viene organizado por El Tribuno, sostuvo que la transformación tecnológica y la inversión son claves para sostener la rentabilidad de las empresas en el largo plazo.

¿Cuántos trabajadores emplea hoy la empresa y qué peso tiene Seaboard en la economía y el empleo del norte provincial?

Es un importante empleador porque hoy la compañía tiene 1.400 empleados directos. Además de todos los empleos indirectos, que dependiendo del momento pueden ser 3.000 o 4.000 empleos indirectos a partir de contratistas que trabajan para la empresa también. Así que es un empleador importante y una fuente de trabajo importante para la región.

¿Cuál fue la principal transformación de la empresa en estas últimas décadas?

Tabacal empezó su gestión y fundó la empresa en 1920. Tuvo momentos de gloria, con una inversión importante, con una obra de ingeniería hidráulica muy importante para la compañía, para el riego por gravedad de la superficie del cañaveral. Pero en los años 90 empezó a complicarse la situación, con mayor competencia y problemas financieros. Y eso terminó derivando en un concurso preventivo de Tabacal.

En 1996 Seaboard adquirió la compañía y ahí empezó el proceso fuerte de transformación. El negocio de la compañía, de alguna forma, estaba agotado, por eso el concurso y los problemas fuertes tanto económicos como financieros.

Y Seaboard hizo una inversión fuerte en la transformación del negocio. Seaboard pasó a ser, a partir de 1996, cuando empieza a invertir fuerte en la parte de bioetanol, el líder de producción de bioetanol de caña, número uno en Argentina. Y a partir de ese momento se empezó a trabajar fuerte en lo que llamamos economía circular. La caña tiene el contenido sacarino y tiene bagazo, que es la parte de fibra de la caña.

Con el contenido sacarino se produce azúcar, se produce alcohol, con los jugos y las mieles que vienen de la caña. Y el bagazo se quema en la caldera, produce vapor, el vapor alimenta el turbogenerador que produce energía eléctrica, y el vapor de escape que sale del turbogenerador se usa en procesos de la industria.

O sea, todo vuelve de alguna forma, todo se utiliza, y los residuos se utilizan como compostaje, con lo cual vuelven a la caña. Los residuos tienen contenido de calcio, contenidos de potasio, y esos son minerales importantes para el crecimiento de la caña, con lo cual, a través del compostaje, eso vuelve al cañaveral y alimenta al cañaveral.

Respecto a la producción, ¿qué porcentaje es para el país y qué se exporta?

Lo que hace al programa de bioetanol es 100% para mercado local. Hoy por hoy las naftas se cortan al 12% con bioetanol. Entonces, nosotros proveemos al sistema del programa nacional. Y la energía eléctrica, obviamente, también es para el consumo interno. Yo diría que ahí está puesto el foco: más del 75% de nuestra caña termina yendo hacia bioetanol. Y el resto es producción de azúcar, que en su mayoría es para el mercado local también.

Hoy estamos muy posicionados en el mercado local, con posibilidades de inversión a futuro, y siempre pensando en las posibilidades de poder competir en mercados internacionales y de tener una presencia estable en el mercado exterior.

¿En qué momento está hoy la empresa, teniendo en cuenta la realidad económica del país?

Nosotros seguimos invirtiendo muy fuerte. En los últimos tres años convertimos el trapiche principal, que es el molino que muele la caña que ingresa al ingenio. Se movía a través de turbinas a vapor, como la mayoría de los ingenios. Nosotros en los últimos tres años invertimos muy fuerte: 15 millones de dólares en cambiar esas turbinas de vapor por motores eléctricos, que por un lado mejoran el balance energético de la planta y reducen en forma importante el consumo de vapor. Entonces, el vapor se concentra más en los turbogeneradores que producen energía eléctrica.

Esa fue una inversión muy importante. Y estamos invirtiendo también en riego tecnificado, en riego por aspersión y bots que permiten poder regar de forma mucho más eficiente en el surco.

¿El principal desafío es mejorar la competitividad, sostener el empleo, aumentar la producción o avanzar con estas nuevas inversiones?

Es un poco todo eso. Porque, en definitiva, la mejora de las eficiencias genera rentabilidad para la compañía, y la inversión también apunta a lo mismo. La inversión apunta, por un lado, a actualizar tecnológicamente la planta y, por otro lado, también a mejorar la escala de producción. Y el mejoramiento de la escala también tiene ese beneficio de mejorar los costos y hacer costos más competitivos.

Con respecto a la Semana de la Industria, ¿cómo analiza y cómo mira a la industria en el país?

Yo creo que Argentina ofrece posibilidades enormes para la inversión, posibilidades enormes para el desarrollo del país y posibilidades enormes para agregar valor a la producción primaria, a las materias primas que produce el país. Tenemos oportunidades muy buenas.

Se suma la parte de oil and gas, minería, extracción de petróleo y gas, Vaca Muerta. Realmente Argentina ofrece oportunidades muy buenas para la inversión y el desarrollo.

Y el empresario invierte en la medida que ve algún nivel de seguridad jurídica, en la medida que va a tener libre disponibilidad de los fondos propios que genera el negocio, en la medida que la macroeconomía tiene algún nivel de previsibilidad.

Yo creo que el RIGI es una gran herramienta que potencia todo eso y que genera el contexto que necesita el empresario para poder invertir. El único tema es que el RIGI es para inversiones mayores a 200 millones de dólares y eso cubre las grandes inversiones, las inversiones muy fuertes. Un plan como el RIGI para inversiones de rango intermedio, entre 10 millones de dólares y 200 millones de dólares, sería una herramienta excepcional para impulsar más el desarrollo de la industria.

¿Y qué le preocupa más hoy en día?

Es este mismo tema. Estamos viendo que la inflación en poco tiempo bajó a niveles más razonables, hay alguna expectativa de que también pueda seguir bajando y el déficit fiscal desapareció rápidamente. Lo que necesitamos a futuro es mayor competitividad, una carga tributaria que permita a la industria argentina competir con otros países a los que quisiéramos exportar, que tienen un nivel inferior de carga tributaria.

Prensa NotiNOA

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