La pasión por los motores, el diseño y la tecnología se transformó en un proyecto que hoy los llevará a representar a Salta en una competencia nacional. Estudiantes de dos escuelas técnicas de la provincia construyeron sus propios autos eléctricos y se preparan para medirse con alrededor de 150 equipos de distintos puntos del país entre el 6 y el 8 de noviembre en Buenos Aires.
En la Escuela Técnica Oscar Reyes, el proyecto reunió a alumnos que se involucraron en distintas etapas de la fabricación. Valentino Nardolillo se acercó inicialmente por su interés en los vehículos y los motores. Comenzó como piloto y terminó sumándose también al área mecánica, aportando sus conocimientos y experiencia. Maite, por su parte, asumió el desafío de convertirse en la piloto femenina del equipo, mientras que Guadalupe se incorporó al área de diseño.
El trabajo comenzó con la búsqueda de referencias y el desarrollo de una propuesta estética propia. Para el prototipo que viajará a Buenos Aires tomaron como inspiración la Cybertruck de Tesla, aunque posteriormente modificaron su diseño para mejorar la aerodinámica y darle una identidad particular.
Los estudiantes participaron en la construcción del chasis, las instalaciones eléctricas, el sistema de frenos y los detalles estéticos. El vehículo también cuenta con tres velocidades que permiten regular su funcionamiento y administrar el consumo de energía según las características de cada prueba. En su presentación incorporaron detalles dorados y azules, en referencia a los colores de la institución.

Para los jóvenes, la competencia representa un desafío mucho mayor que las experiencias previas en encuentros de menor escala realizados en escuelas técnicas de Jujuy. La posibilidad de enfrentarse a unos 150 vehículos durante tres jornadas implica una nueva exigencia deportiva y técnica. Por eso, las participaciones anteriores también funcionaron como una preparación para manejar los nervios y conocer el comportamiento del auto.
En la Técnica de Villa Mitre, el proyecto también tiene detrás una historia de crecimiento y compañerismo. Los alumnos trabajan en la construcción de prototipos desde 2025, cuando desarrollaron el primer vehículo, al que llamaron OTITO 1. Este año avanzaron con dos nuevos modelos: OTITO 2 y OTITO 3.
El equipo está integrado por estudiantes de tercero y cuarto año del ciclo superior. A diferencia de la primera experiencia, cuando eran apenas seis jóvenes trabajando, actualmente participan alrededor de 12 alumnos, además de otros compañeros que colaboran en distintas tareas.
Rui Victoriano, Cristian Ponce, Lara José, Albano Tejerín y Pedro Equemanuel destacaron que el compañerismo y el sentido de pertenencia a la institución fueron algunos de los principales motivos para involucrarse. Para ellos, participar de esta competencia también significa demostrar el potencial de una escuela que, con apenas 19 años de trayectoria, continúa creciendo y busca hacerse un lugar a nivel nacional.
La construcción de los vehículos requiere conocimientos de diseño, mecánica y electricidad, pero también una importante inversión económica. Los estudiantes trabajan bajo el reglamento técnico establecido por YPF para la competencia, que determina las dimensiones y condiciones de seguridad de los prototipos.
Entre las especificaciones se encuentran las medidas del vehículo, que rondan los 2,50 metros de largo y 1,10 metros de ancho y alto, además de elementos obligatorios como las barras antivuelco, las ruedas y sus respectivas dimensiones. También deben incorporar componentes específicos, como el motor y el acelerador, que los equipos deben adquirir o alquilar.
Para reunir los fondos necesarios, los alumnos de Villa Mitre organizaron ventas de empanadas y bonos contribución. El kit requerido para el armado de uno de los vehículos tenía un costo de $3.486.000 al momento de su adquisición. Gracias a estas iniciativas lograron comprar uno y alquilar otro.
La competencia contempla distintas pruebas para evaluar el rendimiento de los autos. Entre ellas se encuentran el octavo de milla, que mide la velocidad y la potencia de salida; el slalom, que pone a prueba la capacidad de maniobra entre obstáculos; las pruebas de frenado en un espacio delimitado y una carrera de resistencia o endurance, en la que los vehículos compiten en pista libre.
Más allá de los resultados, los estudiantes coinciden en que quieren demostrar que todo el esfuerzo valió la pena. Cada pieza, cada jornada de trabajo y cada actividad organizada para conseguir recursos forman parte de un proyecto que trasciende la competencia.
Con dos proyectos diferentes, pero con una misma convicción, los jóvenes salteños se preparan para demostrar que desde las escuelas técnicas también se puede innovar, construir y competir a nivel nacional. Esta vez, sus propios autos eléctricos serán los encargados de llevar todo ese trabajo a la pista.

